
El día 9 de mayo
de cada año, el campo de San Esteban de Nogales se viste de
fiesta y procesión. El pueblo se "echa" al campo verde
y el cielo se recorta al baile del pendón que rompe la comitiva
serpenteante de los fieles en procesión, con la compañía de la
Virgen, llevada a hombros por las "Mozas de la Virgen",
la mayoría de las veces sorteando los charcos del camino, o
simplemente pisándoles.
La procesión va
precedida por el pendón multicolor porteado por los mozos cuyo
cimbreo debido a su descomunal tamaño, hace que la destreza sea
más importante que la fuerza; aquello de "vale más maña
que fuerza". Le sigue la reliquia de San Jorge llevada por
los hombres; el Niño Jesús que hace la ilusión de niños y niñas
que lo llevan de forma rápida y precisa, moviéndole más de la
cuenta a veces; un estandarte de la Inmaculada a cargo de otras
mozas del pueblo, y finalmente la Virgen del Rosario llevada por
las Mozas de la Virgen ataviadas con la ropa típica de gala de
estas ocasiones.
Los
fieles y devotos se entremezclan con rezos y cánticos
recorriendo la vega ya en pleno esplendor por el camino de
Cortines (denominación antigua de los pagos de la vega pues cada
zona tenía su nombre específico), los Senderos, las Seras de
Arriba y por la calle de la Reguera de regreso a la Iglesia.
Desde el recorrido de la
procesión, podemos observar a los cuatro puntos cardinales, un
mar verde de árboles, mieses y vegetación abundante que de
momento pervive en este bello enclave de la provincia de León, y
que últimamente en los verano se está viendo afectado por
agresiones nefastas más habituales de lo debido.
Última actualización: 27/05/2004