El camino lleno de
baches y charcos no es freno para que cada 15 de mayo, los campos
más próximos al pueblo de San Esteban de Nogales salgan de su
monotonía recibiendo una comitiva de gentes que con fe y amor
salen en compañía de sus tradiciones a recorrer sus orígenes,
sus tierra, se medio de vida en el pasado y quizás su futuro.
Se diferencia muy poco de la que se celebra el día de San
Gregorio, variando a veces el recorrido debido a factores
meteorológicos.
El ruido de los cohetes rompe el aire que estalla como plegaria
implorando el agua a veces del cielo que no llega o que sobra.
Se puede contemplar con el fondo del Teleno nevado un concierto
de nubes que cobijan cebada, centeno, trigo o remolacha
incipiente, y bastantes parcelas con pinos de repoblación que
marcan un paisaje cambiante salpicado de la vegetación autóctona
de estos pagos: encina, jara y tomillo.
Ya han llegado a la
iglesia de regreso sudorosas. La ropa, el camino y el peso de la
imagen de la Virgen hacen mella en sus ánimos, pero la ilusión
y satisfacción de pujar la Virgen, a su patrona a través de los
campos sobre sus hombros les colma de felicidad. Aún les queda
alguna fuerza para echar unos bailes en la plaza al son de la
dulzaina y del tamboril.
Por la tarde la Hermandad de Labradores y Ganaderos "dará el escabeche" a la orilla del río Eria, en el Sotillo si el tiempo lo permite y si no también. Es una merienda para todo el pueblo con el menú típico de escabeche de tino, de ahí su nombre, vino, aceitunas, cacahuetes, fruta, etc., adjuntando cada comensal lo que más estime oportuno para su dieta, como puede ser cebolla, purretos, etc. Cierra la merienda un baile en la pradera, donde afloran los pases de pasodoble, tango o lo que sea menester.
Última actualización: 14/02/04