Los días 23 y 24 de abril se celebra la festividad y romería del patrono San Jorge, fiesta principal del pueblo, que congrega a todos los vecinos y oriundos del pueblo que están o estamos diseminados por toda la geografía española e incluso extranjera, suponiendo ello motivos de encuentros a veces más dilatados en el tiempo de lo debiera.
Días antes, los vecinos del pueblo dirigidos por las autoridades municipales, tienen que llevar a cabo la construcción de un puente artesanal de maderos, ramajos y céspedes para cruzar el río Eria y llegar a la ermita que se encuentra situada a la otra orilla del río en pleno monte, en un lugar paradisíaco.
Esta fiesta está considerada como de "Interés Provincial" , desde 1994, debido al tipismo en sí de la romería y sobre todo al ritual de la Danza.

Hay más de una teoría para explicar el origen de la fiesta y no todas coinciden. Existe documentación de que ya en el siglo XV se celebraba la fiesta. Según la revista trimestral Nogales, editada por la Asociación Cultural San Jorge, en el siglo XVII, se construyó la Ermita, a causa de un enfrentamiento entre el pueblo de San Esteban y el Abad del Monasterio que quería oficiar todos los actos de culto religioso en su iglesia. Parece ser que el Abad se salió con la suya, pero con la obligación de levantar la ermita de San Jorge.
En cuanto a leyendas citar una que dice que como la ermita está al otro lado del río, con el fin de no tener que cruzarlo, pues por esas fechas suele traer bastante agua, traían la imagen del Santo para el propio pueblo y a la mañana siguiente el Santo volvía a aparecer entre las jaras.

Según documentos orales, la actual reliquia de San Jorge (un casco del Santo Caballero), pertenecía al Monasterio de Santa María de Nogales, siendo donado al pueblo de San Esteban junto con la imagen procesional. Hace bastantes años, a la romería de San Jorge acudían gentes y autoridades de los pueblos de alrededor, especialmente de Quintana del Marco, Alija del Infantado y Genestacio que, con sus pendones,  cruzaban el monte que separa los valles de los ríos Eria y Jamuz por caminos de piedras, tierra y polvo por los altos de la Allende y la Sardoniza, juntándose todos en la explanada próxima a la ermita. Antes salían las autoridades locales a recibirles. Debido a rivalidades se fue perdiendo la costumbre, que en los últimos cuatro años se está retomando, por lo menos a nivel testimonial de alcaldes, pero por carretera.

                                          

La tarde del día 22, ya se va a la ermita donde tienen lugar el rezo de las "vísperas".

El día 23 la procesión sale de la Iglesia Mayor siendo encabezada por el pendón, los faroles, la reliquia de San Jorge, talla muy tosca pero de gran emotividad, estandarte, la imagen de la Virgen, los danzantes, la música a base de dulzaina y tamboril, los sacerdotes y todo el público que no se quiere perder la romería. Actualmente pero más, antiguamente, la gente se ofrecía para dar gracias por haber salido en bien de algún percance, yendo descalzos e incluso de rodillas en un recorrido de más de  un kilómetro.
Una vez pasado el río, cerca de la ermita sale un cristo, llevado por un devoto al encuentro de toda la procesión haciendo reverencias a las imágenes que llegan.
Es de rigor dar tres vueltas alrededor de la ermita antes de la Misa y otras tres después de la misa. Durante las vueltas, los danzantes (Grupo de danzas San Jorge) flanquean el paso de toda la comitiva. Cuando la Virgen, Reliquia de San Jorge y enseñas entran en la ermita reciben las venias que el pendón  y la pendoneta de los niños le hacen. Cuelga del pórtico de la ermita una campanita estridente que hace las delicias de los niños. En todo este fervor y delicia un olor de jara, encina y tomillo envuelve la fe con el rumor del río. El lugar no puede ser más paradisíaco. 



                                    

Terminados los oficios religiosos, la comitiva vuelve al pueblo, cruzando otra vez las aguas del río Eria. El rudimentario puente soporta el paso de tacones, betún, polvo y cimbreo de mantones y ropas de fiesta. Antes, "la danza" le baila a la Virgen en la pradera. En el trayecto, desde el río a la Iglesia parroquial, vuelve la danza por dos veces a efectuar sus ritos de imploración delante de la patrona del pueblo: una vez en la plaza del consultorio, estando la Virgen en el suelo, a su alrededor, y otra vez en la Plaza Mayor, con la Virgen a hombros de las Mozas de la Virgen, llenas de gozo por tener a su querida virgen sobre los hombros.

Como final de mañana, los danzantes ejecutan diferentes bailes de enorme belleza plástica de gran simbología religioso-pagana, a base de toques, luchas, peleas de paloteo...
La Danza constituye hoy día el hecho más relevante de esta fiesta, aunque durante bastantes años estuvo ausente debido sobre todo a la emigración hacia las ciudades de las gentes del pueblo. En 1984 un grupo de danzantes después de grandes esfuerzos, volvieron a ponerla en práctica, suponiendo ello una instauración de una tradición que unos, la gente mayor,  volvieron a recordar y otros, los jóvenes, a conocer.
El grupo de Danza, está formado por ocho danzantes y un birria que efectúa cabriolas y movimientos rituales de origen guerrero, como una especie de chamán propiciatorio de intereses divinos.

Por la tarde. se vuelve a la ermita dando otras tres vueltas.

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Última actualización: 27/05/2004